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miércoles, enero 23, 2008

La valiente Gabriela Catoira


"Lo que yo hice, lo hace todo el mundo", asegura la modelo en una exclusiva con el Diario Mayor de Santa Cruz.

Technorati Profile

- Una entrevista con El Deber.com.bo pone fin a los mil y un comentarios sobre la serie de fotografías de la modelo en juegos sexuales con su esposo que inundaron los correos electrónicos desde septiembre pasado.

1. Una entre mil. A la Magnífica Gabriela Catoira (22 años) le sucedió lo que a estrellas hollywoodenses les sucede a diario.

2. Sus juegos sexuales íntimos con su esposo, grabados por un PC portátil personal, fueron subidos a la Red sin su consentimiento, debido a que le robaron su computadora de su auto.

3. Según Rildo Barba, fue víctima de su propia travesura computarizada.

4. No obstante este percance profesional que le trajo encima sin fin de comentarios y rumores sobre su persona, Catoria hizo tripas corazón, se repuso y salió adelante: ahora baila en la tele.

5. La Magnífica superó el drama que le provocó la publicación de sus fotografías íntimas en la Internet, porque lo que hizo en cama, lo hace todo el mundo.

6. Ha sido modelo publicitaria desde muy joven. Incursionó en las pasarelas, de la mano de la agencia Unique. Con sus 1,68 m de estatura, en 2005 participó en el espectáculo de Las Magníficas. Hace poco más de un año que se casó con Julio César Paz, con quien tiene un niño, Sebastián.

K.


“Esto no me puede matar” (Fragmento)

- ¿Qué sentiste al ver tus fotos en la Internet?
- Dolor, rabia... Pero también me dije: ‘Esto no me puede matar’. Por eso salí a la calle, para que me miren, para que me señalen y me digan lo que quieran. ¡Quería agotar el dolor! Decime: para qué viajar, irme a otro país, si al volver iba a ser lo mismo.

- ¿Sospechás de alguien?
- No. Creo que cualquier persona pudo haber sido. Me robaron la (computadora) portátil de mi auto, cuando fui a la universidad. ¿Pero sabés qué? Más daño hacen las personas que reenvían las fotos a sus contactos una y otra vez, que quien las mandó por primera vez. Esa gente que las mira, se burla y habla pestes de mí. Pienso que ellos están más enfermos que el ladrón o son tan malos que no tienen miedo de que les pueda pasar con una hermana, con una amiga o con ellas mismas.

- Así como le dijiste a tu esposo lo que probablemente iba a pasar y pasó, ¿le comentaste a tu familia?
- No, tenía la esperanza de que no les llegue. Pero creo que lo más importante era que me prepare yo para poder superarlo. Además, mentalicé un pensamiento que siempre he tenido: no soy la primera persona a la que le va a suceder algo, siempre hay gente que sufre más que uno.

- ¿Y qué te dijeron en tu casa?
- Nada. No hubo ningún comentario al respecto, ni siquiera de parte de mis hermanos. Imagino que ellos sabían lo que estaba pasando. Hubo un momento en el que yo sentí miedo...

- ¿Miedo o vergüenza?
- Vergüenza no, porque no había hecho nada malo: era mi marido y era nuestra intimidad. Lo que yo hice, lo hace todo el mundo. Tenía miedo porque me habían extorsionado y esa gente puede ser capaz de cualquier cosa.

- Gabriela, no todo el mundo se fotografía haciendo el amor...
- Lo sé y de repente fue un error hacerlo, pero no es malo. Son cosas que surgen en el momento: uno se pone a jugar y qué sé yo, son experiencias nuevas...